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De observar a intervenir: cómo aplicamos la Ciencia del Comportamiento para abordar la violencia online

El proyecto “Si pasa, no pases” explora cómo la Ciencia del Comportamiento puede ayudar a comprender las barreras que encuentran los y las adolescentes cuando presencian situaciones de violencia online y a diseñar herramientas que faciliten su intervención.

Sad lonely boy sitting in the back of the classroom during classes

Contexto: el entorno digital

Internet forma parte de la vida cotidiana de niños, niñas y adolescentes. Ya no existe una frontera clara entre su identidad en el mundo físico y la que construyen en el entorno digital: el ocio, la comunicación, el acceso a la información, las relaciones interpersonales, e incluso, la propia configuración de su personalidad y autoestima están profundamente atravesados por lo digital. 

Esta conexión ofrece oportunidades, pero también les expone a distintos riesgos. Entre ellos está la violencia online, que puede adoptar formas como el ciberacoso, la violencia de género digital, la difusión de imágenes o mensajes sin consentimiento o los comentarios de carácter sexual o discriminatorio. 

En 2024, los datos oficiales del Portal de Cibercriminalidad del Ministerio del Interior registraron 4.779 ciberdelitos contra niños, niñas y adolescentes, lo que supone un incremento respecto a años anteriores. Las cifras muestran, además, un impacto diferenciado por género: las chicas representaron el 54,3% de las víctimas menores de edad por delitos cometidos en Internet en 2024, porcentaje que se eleva al 63,9% en el caso de los ciberdelitos sexuales.   

Además, las características del entorno digital pueden hacer que estas situaciones sean especialmente complejas. Una agresión puede producirse sin que exista contacto directo entre quien la ejerce y quien la sufre, puede existir anonimato y un mismo contenido puede difundirse múltiples veces, prolongando sus efectos y favoreciendo situaciones de revictimización. 

Cuando hablamos de violencia online entre iguales no solo hay que mirar a quienes ejercen o sufren directamente la violencia. También están quienes la presencian. ¿Qué ocurre cuando vemos una situación de violencia online? 

Las y los testigos ocupan una posición relevante ante estas situaciones, ya que su respuesta puede contribuir a frenar la violencia o, por el contrario, su pasividad puede contribuir a que continúe. Sin embargo, intervenir no siempre resulta sencillo para un adolescente. Puede existir miedo a ser rechazado por el grupo, la sensación de que lo que está ocurriendo no es asunto suyo, dificultades para reconocer determinadas conductas como violentas o, sencillamente, no saber qué hacer. 

Por eso, desde Impact Social Change Lab decidimos abordar esta cuestión desde una perspectiva concreta: comprender qué puede estar dificultando la intervención de quienes presencian violencia online y cómo facilitar que puedan actuar de forma segura y responsable. Trabajar desde ese enfoque permite ampliar el alcance de la prevención, evitar que la pasividad contribuya a perpetuar la violencia online y favorecer que quienes observan se conviertan en aliados capaces de intervenir.    

Aquí es donde entra en juego la Ciencia del Comportamiento. 

Proyecto: «Si pasa, no pases» toolbox

Una herramienta para promover la empatía digital

La Ciencia del Comportamiento reúne distintas disciplinas que buscan comprender cómo las personas se comportan, toman decisiones y responden ante diferentes estímulos, así como identificar las barreras que dificultan determinados comportamientos. 

Una de las cuestiones que estudia es cómo procesamos la información y tomamos decisiones. En muchas situaciones recurrimos, de manera inconsciente, a atajos mentales y patrones previamente aprendidos que nos permiten responder de forma rápida. Estos mecanismos pueden influir en nuestras percepciones, decisiones y comportamientos. Pueden dar lugar a sesgos cognitivos y conductuales, entendidos como desviaciones de la racionalidad que pueden influir -sin que seamos plenamente conscientes de ello- en nuestras percepciones, decisiones y comportamientos. 

Este enfoque resulta especialmente relevante durante la adolescencia, una etapa en la que la pertenencia al grupo, la aceptación social y la influencia de los iguales adquieren especial importancia. Al mismo tiempo, las capacidades relacionadas con la autorregulación, la anticipación de consecuencias y la toma de decisiones reflexiva continúan en desarrollo. 

En el entorno digital, donde las respuestas son inmediatas y la presión social puede amplificarse, estos factores pueden influir en la manera en que las y los adolescentes interpretan determinadas situaciones y responden ante ellas. 

Aplicar esta mirada desde la Ciencia del Comportamiento permite, por tanto, ir más allá de una pregunta centrada exclusivamente en el conocimiento: no solo importa que un adolescente sepa identificar una situación de violencia online, sino también qué puede dificultar que decida intervenir y qué herramientas pueden ayudarle a hacerlo. 

Del análisis a la herramienta: la Caja de Herramientas “Si pasa, no pases”

    Para abordar este reto tomando como guía la Ciencia del Comportamiento, el proyecto “Si pasa, no pases” empleó el proceso TESTS, una metodología desarrollada por el Behavioural Insights Team (BIT) para diseñar, testar y escalar intervenciones de cambio comportamental. El resultado es una Caja de Herramientas frente a la Violencia Online entre Adolescentes, dirigida al alumnado de 14 a 17 años y especialmente a quienes presencian estas situaciones. 

    La caja busca que las y los estudiantes no permanezcan como meros espectadores pasivos ante situaciones de violencia digital, sino que desarrollen capacidades, confianza y estrategias para actuar de forma segura y responsable. 

    El planteamiento parte de las barreras identificadas. Por eso, la Caja de Herramientas se estructura en torno a dos herramientas principales. 

    Juego de Roles: experimentar antes de intervenir:

    • El Juego de Roles permite trabajar situaciones simuladas de violencia online en un entorno seguro y controlado. A través de diferentes dramatizaciones, las y los adolescentes pueden ponerse en el lugar de las personas implicadas en estas situaciones, comprender mejor el impacto que tienen sobre las víctimas y ensayar distintas formas de actuación como espectadores o espectadoras. Entre ellas están apoyar a la persona afectada, rechazar públicamente la conducta, pedir ayuda o buscar otras vías de intervención. 
    • La herramienta permite así trabajar sobre situaciones que pueden resultar difíciles de afrontar y hacerlo mediante la experiencia y la participación. 

    Hoja de Ruta: saber qué hacer ante una situación de violencia

    • La segunda herramienta es la Hoja de Ruta, una guía práctica que acompaña a las y los adolescentes paso a paso. La herramienta ayuda a identificar una situación de violencia online, valorar qué pueden hacer y elegir una estrategia de intervención. También ofrece información sobre cómo reportar los hechos, conservar evidencias y recurrir a personas, instituciones o recursos cuando necesitan apoyo. 
    • De esta manera, la herramienta ofrece orientaciones concretas ante una situación en la que un adolescente puede no saber cómo actuar.

    Una metodología para abordar problemas complejos

    “Si pasa, no pases” muestra cómo la Ciencia del Comportamiento puede incorporarse al diseño de intervenciones frente a problemas sociales complejos, convirtiéndose en una herramienta práctica y participativa que combina la a reflexión sobre el impacto de la violencia online, la experiencia directa, información clara y accionable y un entorno de confianza facilitado por el profesorado.     

    En este caso, el punto de partida no es únicamente la necesidad de sensibilizar sobre la violencia online. También se tiene en cuenta cómo toman decisiones las personas que presencian estas situaciones, qué puede dificultar su intervención y qué recursos pueden facilitarla. 

    Esta forma de trabajar permite conectar el análisis del problema con el diseño de una solución concreta. Esto nos deja un excelente ejemplo de cómo la Ciencia del Comportamiento puede actuar como palanca de cambio frente a una problemática tan compleja como es la violencia online entre iguales. 

    Y ese recorrido forma parte de la manera de trabajar de Impact: comprender los retos de la infancia, incorporar conocimiento y evidencia, diseñar soluciones y ponerlas a prueba. El objetivo es generar respuestas innovadoras que puedan contribuir a mejorar los programas y las políticas dirigidas a niños, niñas y adolescentes. 

    La innovación no consiste únicamente en crear una herramienta nueva. También implica cambiar la forma de mirar un problema para encontrar respuestas diferentes. En “Si pasa, no pases”, esa mirada se centra en quienes están alrededor de una situación de violencia y en preguntarnos qué puede ayudarles a pasar de observar a intervenir. 

     

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    “El diseño de políticas debe basarse en un análisis riguroso de la evidencia y de las necesidades de las personas

    Esther Duflo, ganadora del premio Nobel a Economía en el 2019

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