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De la llegada al empleo: condiciones y soluciones para la inclusión sociolaboral de jóvenes migrantes no acompañados

La investigación analiza las experiencias y necesidades de los propios jóvenes en su proceso migratorio y la evidencia existente sobre qué intervenciones funcionan para promover su inclusión.

Lee la investigación completa

¿Qué determina que un joven migrante no acompañado pueda acceder a un empleo en España? Un nuevo estudio de investigadoras de CUNEF y la Universidad de Alicante, en alianza con Impact Social Change Lab examina, a partir de evidencia cualitativa y revisión de literatura internacional, las principales barreras que enfrentan los jóvenes migrantes no acompañados en su inclusión sociolaboral en España y qué soluciones muestran mejores resultados para favorecer esa integración según la evidencia disponible. 

¿Qué analiza este estudio? 

Este estudio analiza la inclusión sociolaboral de jóvenes migrantes no acompañados en España desde dos perspectivas complementarias. 

  • Las experiencias, necesidades y percepciones de los propios jóvenes en su proceso de llegada e integración (acceso a ayuda, formación, empleo, vivienda o apoyo institucional).
  • La evidencia existente sobre qué intervenciones han demostrado ser eficaces para promover su inclusión.

El objetivo no es solo describir la situación, sino identificar qué elementos del sistema están limitando sus trayectorias de inclusión y qué medidas pueden funcionar para solucionarlo. 

¿Por qué se realiza el estudio?

El estudio es el punto de partida de una línea de trabajo de Impact Social Change Lab en colaboración con investigadoras de CUNEF y la Universidad de Alicante asociadas a la red de investigación para la erradicación de la pobreza J-PAL. En concreto, la investigación sirve como base para el desarrollo de un programa piloto de acompañamiento a la inserción laboral de estos jóvenes, que se prevé evaluar mediante un ensayo controlado aleatorio (RCT) a partir de 2027.

¿Qué metodología se ha utilizado?

El análisis combina dos metodologías que permiten conectar experiencia real y evidencia internacional: 

  • Recogida y análisis de datos cualitativos, mediante entrevistas y grupos focales con jóvenes migrantes y profesionales de organizaciones sociales en Canarias, Málaga y Barcelona entre finales de 2024 y mediados de 2025.  
  • Revisión de literatura, tanto científica como literatura gris, para identificar qué programas o prácticas han mostrado resultados en la inclusión sociolaboral de este colectivo. 

¿Cuál es el principal problema identificado?

El estudio identifica que la inclusión sociolaboral de jóvenes migrantes no acompañados está condicionada por múltiples barreras interrelacionadas (idioma, acceso a formación, empleo, vivienda, situación leal, redes sociales, salud mental, etc.) que dificultan sus trayectorias de integración.

Además, señala limitaciones en los sistemas de apoyo. Los servicios existentes tienen un enfoque generalista, muchos jóvenes no cumplen los requisitos de acceso y no existe una política específica para la transición tras los 18 años. Este momento supone un punto crítico, ya que la salida del sistema de protección, junto con la falta de recursos de acogida, incrementa el riesgo de inestabilidad residencial, exclusión y acceso a medios de vida precarios.

«Lo primero que necesitamos es un lugar donde vivir»

Participante de un grupo focal, Málaga.

¿Qué barreras y necesidades específicas identifican los jóvenes?

  • Barreras lingüísticas: el aprendizaje del idioma es clave para el acceso a educación, empleo y relaciones sociales, pero los cursos disponibles no siempre se adaptan a los distintos niveles o necesidades prácticas de los jóvenes, que llegan con diferentes niveles educativos y valoran más aprendizaje informal y práctico (conversaciones, talleres, mediadores culturales). Estas barreras generan falta de confianza social y retrasan la inserción educativa y laboral, especialmente en territorios donde deben aprender una segunda lengua, como en Cataluña. . Se identifica una falta sistémica de modelos pedagógicos flexibles, personalizados y escalables.  
  • Acceso a formación vocacional y educación formal: muchos jóvenes priorizan incorporarse al mercado laboral lo antes posible, aunque existe un alto interés en formación profesional práctica (como mecánica, cocina o electricidad). Sin embargo, enfrentan barreras administrativas para acceder a estos recursos (empadronamiento, idioma o edad), y el acceso a programas como Grado Medio es especialmente limitado para quienes llegan después de los 16 años. Además, la oferta formativa disponible suele tener pocas plazas y largas listas de espera, y los talleres de empleabilidad impulsados por ONG, aunque útiles, resultan insuficientes y poco frecuentes. A ello se suma que la inestabilidad residencial o el sinhogarismo dificulta la continuidad educativa, ya que la falta de vivienda limita la posibilidad de estudiar, pese a que existen algunas experiencias positivas que conectan formación y empleo. 
  • Integración laboral: El acceso al empleo formal está condicionado por el estatus legal, el desconocimiento de los procesos de contratación y la falta de conexión con empresas y oportunidades concretas. Muchos jóvenes completan los cursos pero no logran traducirlos en empleo real y de calidad y las redes personales, escasas para la población migrante, se convierten en la clave para encontrar trabajo. El empleo informal es frecuente, a veces bajo condiciones precarias o explotadoras. En algunos territorios como Las Palmas existen más oportunidades (hostelería, agricultura, construcción) y algunas empresas locales facilitan el empleo, pero no es una práctica generalizada a todos los territorios analizados.
  • Seguridad habitacional: La salida del sistema de protección al cumplir 18 años supone un momento crítico, al desaparecer el seguimiento institucional y con dificultades de acceso a vivienda y situaciones de inestabilidad residencial, ocupación ilegal, hacinamiento y sinhogarismo. Aunque existe confusión sobre los requisitos para el acceso a vivienda, se sabe que está frecuentemente condicionado a tener empleo y documentación: dos requisitos inviables para la mayoría de migrantes. Existe discriminación en el mercado de alquiler incluso para jóvenes con ingresos y las plazas de vivienda supervisada suelen reservarse a jóvenes con “expediente perfecto”. 
  • Vacíos institucionales y administrativos: Se identifican dificultades relacionadas con la documentación, los procesos legales y administrativos y la falta de información clara, lo que afecta a la transición hacia el empleo y la autonomía. Existe una fuerte dependencia del apoyo de organizaciones como Save the Children para orientación legal y la información contradictoria entre instituciones erosiona la confianza. El proceso de determinación de edad mediante pruebas óseas se percibe como invasivo y obsoleto, pero los que no son reconocidos como menores quedan excluidos de la mayoría de los programas.     
  • Integración social: Las redes sociales de los jóvenes son limitadas y existe escasa interacción con la población local, influida por barreras lingüísticas, culturales y situaciones de discriminación, donde existe un estigma particularmente fuerte hacia jóvenes marroquíes. Principalmente se relacionan con otros migrantes de los centros o programas y se observa segmentación por nacionalidad dentro de los propios grupos migrantes. Las actividades comunitarias, como las deportivas o los huertos urbanos, facilitan las interacciones positivas con la comunidad local. 
  • Salud mental: Se observan necesidades relevantes en salud mental, vinculadas a experiencias migratorias, incertidumbre y condiciones de vida, con acceso limitado a servicios especializados y una alta prevalencia de ansiedad, depresión y trauma asociados al proceso migratorio. Se identifican como factores agravantes el aislamiento, la inseguridad legal, la falta de vivienda y la separación familiar. Sin embargo, estos jóvenes tienen un acceso limitado a servicios de salud mental por burocracia, listas de espera, las barreras idiomáticas y estigmas culturales. Educadores y mediadores culturales cubren parcialmente el vacío de apoyo psicológico, pero son necesarios protocolos claros y apoyo psicosocial especializado. En algunos casos, el consumo de sustancias es utilizado como estrategia de afrontamiento. 

«Lo más útil que te pueden dar es un trabajo, un contacto con empresas, lo que sea»

Joven marroquí de 19 años, Canarias.

¿Qué propuestas funcionan para resolver estas problemáticas?

  • La competencia lingüística mejora el acceso al empleo y los ingresos.  
  • La regularización administrativa temprana se asocia a mejores resultados laborales y bienestar.  
  • Los programas que combinan formación, prácticas laborales, conexión con empleo y empresas y apoyo en la búsqueda de trabajo muestran mejores resultados que intervenciones aisladas.  
  • Los programas mejor integrados combinan formación, apoyo legal, acompañamiento social y orientación laboral. 
  • La estabilidad residencial influye en los resultados educativos, laborales y de salud mental.  
  • Las redes sociales de apoyo, iniciativas culturales -como deportes, talleres de teatro o grupos de discusión- y la mentoría contribuyen a reducir el aislamiento y mejorar la integración y la toma de decisiones. 
  • Las intervenciones psicosociales y culturales adaptadas pueden reducir síntomas de ansiedad, depresión y trauma.  

En conjunto, la evidencia señala que las intervenciones más efectivas son aquellas que abordan de forma simultánea varias dimensiones del proceso de integración (educación, empleo, apoyo social y bienestar psicológico). Se recomiendan intervenciones tempranas, culturalmente sensibles y basadas en la comunidad.

«Llegar a la estación y estar solo, no tener piso, no tener nada»

Participante de grupo focal, Málaga. 

¿Qué implicaciones se desprenden del análisis? 

El análisis muestra que la inclusión sociolaboral de jóvenes migrantes depende de múltiples factores interrelacionados —como el idioma, la formación, el empleo, la vivienda, las redes sociales, la salud mental o la situación legal— y que en todos ellos se identifican barreras y limitaciones. La investigación también señala que las intervenciones más efectivas son aquellas que combinan varias dimensiones del proceso de integración, en lugar de abordarlas de forma aislada.

«Lo único que pienso es hacer feliz a mi familia. Yo soy lo de menos»

Joven marroquí de 22 años, Málaga.

Cómo citar este estudio: Arroyo-Petro, A., Hernández de Benito, M., & Molina-Millán, T. (2026).
Unaccompanied migrant youth in Spain: A qualitative study, literature review and proposed intervention.

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“El diseño de políticas debe basarse en un análisis riguroso de la evidencia y de las necesidades de las personas

Esther Duflo, ganadora del premio Nobel a Economía en el 2019

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