Proyectos
Protección a la infancia
DigComp CHILD
Save the Children participa en DigComp CHILD, la iniciativa europea que impulsa las competencias digitales clave en adolescentes.
En colaboración con Fad Juventud, Asociación Europea para la Transición Digital, Consejería de Educación de la Junta de Castilla y León

Fases del proceso de
innovacion
Prospectiva, escucha y mapeo de retos
Definición del problema
Revisión de evidencia y prácticas
Ideación
Prototipado
Pilotaje
Evaluación de impacto
Evaluación de tansferibilidad
Escalado en políticas públicas
Save the Children forma parte de DigComp CHILD, un proyecto financiado por la Unión Europea dentro de la convocatoria CERV-2025-CHILD que desarrollará un currículo de competencias digitales para adolescentes de 12 a 16 años basado en evidencia científica. También forman parte del consorcio FAD Juventud, la Agencia Europea para la Transición Digital (AETD), la Junta de Castilla y León y Save the Children Albania.
El proyecto nace con la idea de que todos los adolescentes tienen derecho a participar de una forma segura, inclusiva e informada en el mundo digital. Y, por lo tanto, tienen también derecho a que se les imparta formación en las competencias, los conocimientos y la capacidad de pensamiento independiente necesarios para desenvolverse y prosperar en el entorno digital de forma segura, responsable y conscientes de sus derechos. Para ello, DigCompChild ofrecerá una herramienta escalable, basada en evidencia y probada en aulas reales, que facilite la integración de un currículo de competencias digitales adaptable a la formación reglada.
El reto
La idea de que los niños, niñas y adolescentes son “nativos digitales” ha generado una falsa sensación de competencia. Múltiples estudios muestran que muchos no saben proteger sus datos, no reconocen noticias falsas, no conocen su huella digital y normalizan el uso excesivo de pantallas. Además, fenómenos como la presión estética y los discursos de odio afectan de forma desigual a chicas, jóvenes LGTBIQ+ y adolescentes en contextos vulnerables. Esto exige una respuesta basada en evidencia y sensible al género desde distintos ámbitos, siendo el contexto educativo uno de los principales.
En línea con el marco europeo DigCompEdu, DingComp CHILD ha identificado ocho competencias digitales esenciales a trabajar con la infancia y la adolescencia: Identidad Ciudadana Digital, Gestión de la Privacidad, Pensamiento Crítico, Huella Digital, Empatía Digital, Gestión de la Ciberseguridad, Gestión del Ciberacoso y Gestión del Tiempo de Uso de Pantalla.
Sin embargo, las y los docentes no se sienten preparados para abordar estos temas. Distintos informes muestran que muchos profesores carecen de formación al respecto y que sus estudiantes no los perciben como referentes para el refuerzo de sus competencias digitales. Por ello, el reto es dotar al profesorado de un marco común de información, herramientas claras y recursos aplicables en el aula, como condición necesaria para que puedan formar a las y los adolescentes en las ocho competencias digitales clave que garanticen así su uso seguro, saludable, crítico, responsable y beneficioso de internet.
utiliza Internet de manera habitual desde los 11 años, según el informe ‘Derechos sin conexión’ de Save the Children.
Nuestra solución innovadora
Nuestra solución propone desarrollar un currículo de competencias digitales dirigido a adolescentes de 12 a 16 años, con el fin de empoderarlos en las ocho áreas clave previamente señaladas.
Para garantizar su eficacia, el proyecto comienza con un diagnóstico exhaustivo que analiza buenas prácticas, vacíos normativos y necesidades educativas tanto en España como en Europa. Este análisis permitirá fundamentar el diseño del currículo en evidencia real y en las necesidades específicas del alumnado y del profesorado.
A partir de este diagnóstico, se desarrollará un currículo integral e inclusivo, co-diseñado con la participación de adolescentes, docentes, expertos y otros actores clave, asegurando que responda a la diversidad de contextos educativos y realidades sociales.
Además, el proyecto incorpora una dimensión científica fundamental: la evaluación rigurosa mediante un Ensayo Controlado Aleatorizado (RCT) en centros educativos, garantizando altos estándares éticos y metodológicos para medir el impacto real del currículo en las competencias digitales en el alumnado.
Desde Impact Lab, el laboratorio de innovación social de Save the Children, ejerceremos el rol de coordinador global del proyecto y aportaremos específicamente en el co-diseño del currículo, contribuyendo a que más adolescentes desarrollen competencias digitales que les permitan relacionarse con la tecnología de forma segura, saludable, crítica y responsable.
- La literatura científica a nivel nacional y europeo dan cuenta de la necesidad de reforzar las siguientes ocho competencias digitales:
- 1. Identidad Digital: Los estudios muestran que muchos adolescentes gestionan su identidad digital de forma poco saludable. En España, los informes de Save the Children revelan que la comparación constante con imágenes idealizadas en redes sociales afecta negativamente la autoestima, especialmente entre las chicas. A nivel europeo, el EIGE confirma que la presión estética y la exposición a estándares irreales de belleza están estrechamente vinculadas al uso intensivo de redes sociales, afectando la autopercepción y el bienestar emocional.
- 2. Gestión de la privacidad: La evidencia indica que adolescentes y familias desconocen cómo proteger sus datos personales. En España, más de la mitad de las y los jóvenes de 14 a 17 años no sabe cómo gestionar su privacidad online, y muchos buscan privacidad solo para ocultar contenido a sus madres y padres, no para protegerse de riesgos externos. A nivel europeo, las y los jóvenes expresan preocupación por el robo de identidad, la vigilancia digital y la manipulación, pero siguen sin comprender plenamente los riesgos asociados a compartir información personal.
- 3. Pensamiento crítico: Los estudios muestran que las y los adolescentes consumen información principalmente a través de redes sociales, pero carecen de habilidades para identificar desinformación. En España, un porcentaje significativo no reconoce noticias falsas ni verifica contenido sospechoso. Además, los chicos tienden a confiar más en creadores de contenido que las chicas. A nivel europeo, la mitad de las y los jóvenes afirma necesitar más formación para detectar información falsa, y la exposición a discursos polarizantes y de odio es frecuente.
- 4. Huella digital: La investigación evidencia que las y los adolescentes no son conscientes de las consecuencias a largo plazo de su actividad online. En España, más de la mitad no se preocupa por su huella digital. En Europa, la mayoría de las personas adultas reconoce no tener control total sobre su identidad digital, lo que subraya la necesidad de formar a las y los jóvenes desde edades tempranas. Además, las chicas están más expuestas a daños reputacionales y acoso relacionado con su presencia digital.
- 5. Empatía digital: Los estudios muestran que las y los adolescentes suelen comportarse en el entorno digital de formas que no considerarían aceptables fuera de internet. En España, muchos participan en insultos, exclusiones o difusión de contenido humillante. Las encuestas revelan que gran parte de las y los jóvenes no intervendría ante situaciones de violencia digital por miedo o falta de conocimientos. A nivel europeo, las y los adolescentes LGBTIQ+ reportan altos niveles de odio online, lo que evidencia la necesidad de promover empatía y convivencia digital.
- 6. Gestión de la ciberseguridad: La evidencia indica que las y los adolescentes están expuestos a riesgos graves: interacción con desconocidos, recepción de contenido sexual no solicitado, suplantación de identidad y grooming. En España, decenas de miles de menores han recibido contenido sexual de adultos o han tenido fotos compartidas sin su consentimiento. A nivel europeo, la estrategia BIK+ alerta sobre la exposición masiva a contenidos dañinos, radicalización y acoso, y las y los propios jóvenes expresan preocupación por la falta de protección.
- 7. Gestión del ciberacoso: Los estudios muestran que el ciberacoso es frecuente y está subestimado. En España, casi el 40% de los jóvenes ha sufrido ciberacoso, aunque muy pocos se identifican como víctimas o agresores. A nivel europeo, más de un tercio de las y los jóvenes ha sido víctima de ciberacoso, y las chicas sufren con mayor frecuencia comportamientos sexistas o violentos. El uso intensivo de internet aumenta significativamente la probabilidad de victimización.
- 8. Gestión del tiempo de uso de pantallas: La evidencia señala que las y los adolescentes pasan muchas horas conectados y normalizan el uso excesivo de pantallas. En España, más del 20% afirma estar “permanentemente conectado” y la mayoría siente que pasa demasiado tiempo en redes sociales o con el móvil. En Europa, las y los jóvenes de 15 años pasan más de tres horas diarias en redes, con efectos asociados a ansiedad, depresión y dificultades académicas. Los estudios muestran que el tiempo online se ha duplicado en la última década.

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